Ya había comprobado yo eso de que para gusto colores, pero con esto de las tartas personalizadas lo estoy "reconfirmando". Y es que en cada encargo el nivel de sorpresa va en aumento. Este fin de semana la rareza de los motivos que han protagonizado las tartas ha llegado a un punto extremo.
Empezamos el viernes con una dentadura, para una dentista. Y ayer domingo un 18 cumpleaños tenía como protagonista a un "inseparable" o algo parecido. Es decir, uno de esos pajaritos que no se separan nunca de su amo/a (de ahí el nombre). La cumpleañera en cuestión tiene uno de estos animales, y por lo visto es puro amor hacia Tuki, el nombre de la mascota. Hasta tal punto que lo hemos plasmado en su tarta de mayoría de edad.
La verdad es que en este caso pensé que iba a ser más fácil hacer el diseño y el propio pájaro, pero según iban pasando las horas, más se complicaba la cuestión. Y es que parece que va llegando el momento de torma un descanso en esto de las tartas de fondant, ya que con la repentina llegada del calor se hace muy difícil modelar. Intentaremos estirar la temporada lo más posible, pero me veo como los "Ferrero", haciendo un anuncio cuando llegue el verano avisando que volvemos en Septiembre, bueno en nuestro caso, por ser Écija, en Octubre o Noviembre.
¡Ah, parece que indultaron al pájaro de azucar, jejejje!



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